lunes, 9 de marzo de 2009
Feria de la Cerveza
martes, 3 de febrero de 2009
The Beer Box

Hoy reseñaré una tienda o una cervecería, como lo quieran ver. No se trata de una tienda normal sino de una por internet. The Beer Box nació hace poco tiempo pero ha crecido vertiginosamente. Comenzaron armando cajas de cerveza con las etiquetas que el comprador quisiera y cobrando una cuota fija por cualquier cantidad de botellas. Después pusieron unos pequeños stands en algunas tiendas de La Castellana. Posteriormente pusieron un stand más grande y más atractivo en Ólive, en la Condesa, y comenzaron a organizar algunas catas esporádicas. Ayer vi a Gerardo Luna, director del proyecto, y me sorprendió con la noticia de que ahora sí están por abrir sus propias tiendas en la Condesa y en Satélite. Los planes no terminan ahí.
Si uno llama al BeerPhone (53442576) después de checar en la página qué cervezas quiere, Pilar -esposa de Gerardo- lo atenderá amablemente. Es probable que, después de aclarar tus dudas y de tomar tu pedido se quede platicando contigo un rato más, es un efecto bastante frecuente según he oído de otras personas.
Ahora se estarán preguntando "Bueno pero, ¿qué cervezas puedo encontrar ahí?". El objetivo principal de Gerardo es promover la cultura cervecera en México. Con esto no me refiero a seguirnos tragando el cuento de que la cerveza mexicana es la mejor del mundo. Las macrobrews mexicanas son la porquería más grande existente y punto. Aquí se venden buenas maltas bajo el slogan "Cervezas en serio, no en serie". Honestamente la oferta de buena cerveza que llega a México no es muy vasta pero las que llegan las pueden encontrar aquí. Desde la típica carolus classic y la duvel hasta una Urthel, St. Peter's Cream Stout y las nuevas etiquetas de Samuel Adams que acaban de llegar a México -incluida la Chocolate Bock que viene en una botella especial- pasando por las cervecerías mexicanas que buscan hacer buena cerveza: Cucapá -mi mexicana favorita, con su Barley Wine y la Chupacabras-, Tempus, Minerva y Mexicalli -aunque al D.F. no traen las buenas de estos últimos-.
No son los únicos que venden estas cervezas. Pueden ir a un pub y se las venderán a 2 ó 3 veces su precio. Pueden entrar a Cervezas Gourmet y comprar la caja completa de alguna, sin campechanear el paquete -además de que he escuchado cosas poco favorecedoras de ellos- o pueden ir a La Belga -sin albur- en la Roma y comprarlas directamente. Creo que es más cómodo y más conveniente pedirlas hasta la comodidad de tu casa.
Si no han probado ninguna de estas cervezas anímense por algunas. Si de plano están enamorados del horrendo sabor a agua de las cervezas mexicanas, lo más similar -aunque con mejores aromas y mayor calidad- es la Wolters, una pilsner alemana. Mexicanas la Tempus Doble Malta o una de las Cucapá ya mencionadas. Estilo belga una Urthel -cualquiera de las dos- o una de las 7 cervezas trapistas -hechas por monjes- que perduran hasta la actualidad: La Trappe. Algo más potente y de mayor cuerpo -parecido a la Guinness, que aún no entiendo por qué no traen la Guinness Foreign Stout- es la St Peter's, la Aventinus o la Chocolate Bock de Samuel Adams. Lástima que aún no llega -ni llegará en varios años- ninguna microcervecería de E.U. aparte de Sam Adams.
¡Llamen! ¿Qué esperan? Lo único malo es que no tendrán sus cervezas el mismo día sino hasta el día siguiente.
sábado, 3 de enero de 2009
The Cross y La Botica


Con la ciudad aún semi-desértica y sin grandes ideas de qué hacer en sábado, decidimos ir por una cerveza a The Cross. Se trata de un pub (el nombre deja en evidencia lo celta del asunto) donde la edad promedio ronda los 30-32 años. Hay días en que hay banda en vivo. Hoy había gente pero no demasiada. Conviene sentarse en el área de fumar, donde se concentra la mayor parte de la gente, pues adentro es medio de hueva si se combina poca gente y ambiente sombrío con pantallas transmitiendo deportes y música a todo volumen. Las cervezas son las mismas que en el resto de los pubs. Es más tranquilo que algunos otros, cada quien sabrá si eso es bueno o malo. A mí, la verdad, no me molesta. Se encuentra en Av. de la Paz, dentro de la misma plaza que el Cluny.
Del otro lado de Revolución, ya casi llegando a San Jacinto, está La Botica. Seguro todos han ido o han escuchado de ella, aunque más probablemente la conocen como La Mezcalería. Un par de locales en la Condesa, otro en la Roma y éste en San Ángel son los que creo que tienen hasta el momento. Ahora tienes que pedir algo de comer para poder pedir algo de beber, ya no bastan los platitos con habas enchiladas (son adictivas) que ponen en el centro. Puedes elegir quesillo de Oaxaca o tamales verdes, de mole o de rajas. Los tamales no están malos, al menos el de mole.
De beber hay cerveza, cremas de mezcal y, obviamente, mezcal. Hay que agradecerles que hayan puesto de moda el mezcal para ayudar a revivirlo cuando todo mexicano se pronunciaba en favor del tequila pero en contra del mezcal, como si eso tuviera algún sentido siendo que el tequila no es otra cosa que un mal mezcal (ese debate lo dejo para otra ocasión, pero dejémoslo en que es un mezcal: vino mezcal de Tequila). Fuera de ese agradecimiento no hay mucho que admirarle a su mezcal. Todos huelen y saben igual y no son precisamente maravillosos. Es más bien un lugar de pose y de fácil acceso al mezcal, mas no al buen mezcal. Es como si alguien quien dice gustar de la cerveza va a un lugar donde venden Corona y Sol... Para buen mezcal mejor ir al Paxia, al Fly o a algunos otros lugares, aunque seguro te cobrarán más que en La Botica, donde un caballito cuesta no más de 50 pesos. Incluso se puede ir al Mayahuel, en Coyoacán, y pedir un Alipús Santiago (al menos a mí me gusta más el Santiago que los otros dos): bueno, bonito y barato.
lunes, 29 de diciembre de 2008
La Belga


Hoy nos mandaron a La Belga por cervezas (lo diga como lo diga sonará a albur, entonces siéntanse libres de entenderlo como lo quieran entender). Siempre que pasaba frente a ella estaba cerrada pero hoy, finalmente, la conocí.
Se trata de una tienda de cervezas y productos gourmet. De estos últimos tienen un par de cosas como aceite de oliva e hígado de ganso por lo que, en realidad, es una tienda de cervezas. Tienen prácticamente todas las cervezas que llegan a México, aunque no sean muchas. Si uno ya conoce las cervezas que se importan a nuestro país, quizá no le sorprenda mucho la tienda pues no encontrará más cosas, aunque sí las encontrará casi todas. En cambio, si disfrutas de ir a elegir lo que compras viéndolo físicamente, este es el lugar para comprar cervezas importadas y artesanales mexicanas para llevar a tu hogar.
En la Roma, en Querétaro casi esquina con Orizaba, se encuentra esta tienda que sólo se compara con Ólive y con thebeerbox.com y otras tiendas por internet. Ésta es, sin embargo, la única tienda en México enteramente dedicada a la cerveza fuera de la red. Los precios son sumamente accesibles comparados con los de otros lugares, sin mencionar a los pubs que las cobran a tres veces su precio.
El nombre refleja la creencia de que las cervezas belgas y checas son las mejores del mundo. No puedo decir que sea así ni que no sea así pues estaría generalizando. La mayor tradición en cuanto a cerveza la tienen ellos, sí, junto con los ingleses y alemanes. Sin embargo, sucede lo mismo que con el vino: ¿es mejor un vino francés que uno californiano o superior uno español a uno australiano? No necesariamente. Por desgracia en México no hemos descubierto la revolución microcervecera de Estados Unidos y Canadá. Esperemos que pronto lleguen marcas como Dieu du Ciel, Rogue, Stone, Bear Republic, Ommegang, Mikkeller, Hair of the Dog, Three Floyds, Lost Abbey, Russian River, North Coast y un sinnúmero más. Por desgracia, la mayoría de esas cervecerías son tan pequeñas que no pueden satisfacer la demanda a nivel estatal, mucho menos a nivel nacional y mucho menos pensar en exportar.
martes, 16 de diciembre de 2008
ENO



Una creación más de Enrique Olvera: ENO. Se autodefine como "un gastro-deli que ofrece sandwiches preparados al momento, quesos nacionales e importados, embutidos, pan dulce y salado, café y una minuciosa selección de más de 100 etiquetas de vino". Por desgracia, la sucursal de Polanco (Virgilio esq. Oscar Wilde) no ofrece todo eso. El local de Explanada, en las Lomas, es donde se ubica la tienda donde puede uno encontrar todas esas promesas.
El ENO de Virgilio es un pequeño, tranquilo - mientras no sea hora de harto tránsito- y bonito - salvo por el adorno de "naturaleza muerta" que da la bienvenida- lugar. Tiene una barra en la calle por si se te antoja un sandwich y sólo vas de pasada. Al menos a mi me resulta atractivo y, creo, invita a entrar.
Debo decir, con el riesgo a ser tachado de sacrílego por los seguidores de uno de los más reconocidos chefs mexicanos, que me decepcionó el lugar. Tres sopas, ensaladas y sandwiches componen el menú del lugar que, como puede verse, se presenta a modo de lista tachable de taquería, lo cual me agradó. Los esquites están muy ricos pero, salvo los granos de maíz azul con que se mezclan, no distan mucho de los del centro de Coyoacán o muchas otras plazas. Las ensaladas y sandwiches me parecieron faltos de imaginación. Torta cubana, de milanesa, pepito... nombres que uno reconoce de inmediato. Creí que añadiría ingredientes ajenos a sandwiches clásicos, pero no. Sólo el Club de Foie salta a la vista. Muy rico, aunque el pan me pareció demasiado duro. El resto está hecho de ingredientes de muy buena calidad y buscando la perfección en el equilibrio de sabores, no lo dudo, pero pagando 70 o más pesos por una torta uno espera destellos de creatividad.
Asociado y amigo de los socios de Nación de Vinos, uno esperaría que este lugar ofreciera más vinos por copeo. Sólo tiene el Vino de la Casa tinto y blanco de Hugo d'Acosta (bastante bueno) y el San Lorenzo de Casa Madero (me pareció muy ácido cuando lo probé, aunque fue en el gourmet de Liverpool y seguro no eran las condiciones óptimas para servirlo). Su selección de cervezas, aunque no grandiosa, es mejor.
Definitivamente, para bien o para mal, no puedo decir que sea la mejor tortería de la ciudad. Deliciosas, sí, pero esos mismos sabores pueden hallarze en otros lados por mucho menos dinero. ¿Dónde está la originalidad y la reinvención de platillos de la que se hizo fama, bien o mal ganada, Enrique Olvera? Vayan, un día que lleven 180 pesos en la bolsa, por un Club de Foie. Habrá que visitar la versión Lomas para ver la oferta completa.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Woko


Woko es una taberna más similar a un pub inglés que los que se autodenominan como tales. Sin la parafernalia que caracteriza a los pubs irlandeses en esta ciudad (cabe aclarar que con eso no digo que carezca de adornos), este lugar ofrece algunas cervezas importadas, whisky, mezcal y otras bebidas, además de buena música.
Entre cuadros de enanos (dwarves) uno podía jugar billar. Por desgracia ya desapareció la mesa y sólo quedaron los tacos de billar y el tablero de los dardos como recuerdos. Ahora uno puede pasar un buen rato platicando y bebiendo algo bueno. Las bebidas preparadas, como una que mezcla baileys con guinness (aunque insisto que sabe casi a puro baileys), son bastante demandadas.
En cuanto a alimentos no ofrece gran cosa: dedos de queso, nachos, papas a la francesa... Los nachos y los dedos de queso no están mal, aunque estos últimos tienen la consistencia de queso oaxaca y sabor de mozzarella, bastante salados. Quizá sea mejor satisfacer el hambre o el antojo antes o después de esta visita.
Una opción poco estrafalaria en la Condesa (Nuevo León, casi esquina con Campeche). Vale la pena visitarla si buscas un par de buenas cervezas o whiskies y escuchar rock de los 90's un rato. Cómodo lugar.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Manola

Caminando por la Condesa, viendo qué encontrábamos abierto, nos topamos con Manola, a un lado del Malafama y Pizza Amore, en la esquina de Michoacán y Tamaulipas. Dudamos un rato si entrar o si mejor ir al billar pero, finalmente, nos ganó el antojo de una cerveza importada.
Abrieron apenas el jueves, sin mayor aviso. Supuestamente, el viernes y el sábado les fue muy bien. La inauguración oficial será el martes a las 9 p.m., por si alguien gusta ir por unos tragos gratis. Tapas y pintxos y cerveza importada son sus principales atractivos. Casi las mismas cervezas importadas que tienen en otros lados, con la grata presencia de la Carolus Cuvee Van de Keizer y de La Chouffe. Pedimos una de las primeras para compartir. Yo pedí, además, unos pulpos a la gallega. No son demasiado picantes ni demasiado salados. Me gustaron mucho y le iban relativamente bien - osea, no le iban mal- a la cerveza.
Los meseros muy amables. Sólo un detalle que tomar en cuenta: el gerente y el dueño son bastante mamones. Pedí permiso, por mera cortesía pues no tendría por qué hacerlo, para tomar un par de fotos del lugar y el letrero y ¡me dijeron que no! No entiendo la razón para decir que no y mucho menos si llevan dos días de abiertos. Tengo sentimientos encontrados pues, definitivamente, podría ser un lugar al que regresara con cierta frecuencia pero preferiría no volver al lugar de personas así. Sí, tienen buenas cervezas pero, ni las hacen ustedes, ni las importan ustedes ni es un lugar único en el D.F. Ojalá se les bajen los humos pronto.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Plantaciones de Origen


Esta cadena española la trajo Carlos (siempre presente) al D.F. Se trata de una cafetería/bar, una mezcla extraña pero atractiva. Si alguien tiene antojo de un café y alguien de una cerveza, ambas cosas son posibles en este lugar.
Es el único lugar en México donde tienen algunos de los cafés más prestigiados y codiciados del mundo: Kopi Luwak y Blue Mountain como ejemplo. Por si fuera poco, es el lugar en México con el mayor número de etiquetas de cerveza: más de trescientas, incluyendo Carolus de barril. Practicamente podemos afirmar que toda cerveza que se produce en o se importa a México se puede encontrar aquí.
Recién remodelado, este lugar tiene una terraza para fumadores (aunque me sorprende que alguien fume con un café o una cerveza de esa categoría enfrente). Una especie de vidrio opaco separa a esta terraza de los automóviles de Insurgentes (Insurgentes esq. Ricardo Castro, frente a la estación de metrobus El Olivo), lo que lo vuelve un poco más cómodo.
No es el lugar más barato, aunque comparándolo con pubs sí lo es. Los cafés llegan a costar hasta 95 pesos, aunque valen enteramente la pena. Las cervezas pueden costar desde 45 hasta 350 pesos, dependiendo de la calidad y el tamaño de la botella. En una pantalla se proyectan los partidos del Monday Night Football con una promoción del 3x2 en algunas cervezas. Además, ya comenzó a realizar catas de cerveza por país. Definitivamente un muy buen lugar para ir cualquier día de la semana.
Ólive y Cupcakes by Tom


Después de la Rauxa fui a buscar la recién abierta tienda de The Beer Box en la Condesa. Resultó que es un stand más grande que los que tienen en La Castellana aunque también dentro de otra tienda. Se trata de Ólive, la cual abrieron hace apenas dos semanas. En la calle de Celaya, a media cuadra de Insurgentes, se encuentra esta pequeña tienda de productos "gourmet". Cervezas, vinos, quesos, embutidos, especias y algunas otras cosas se pueden encontrar aquí. Compré varias cervezas, por supuresto, y un par de quesos y especias. Un queso con cáscara de papa y otro con semilla de cilantro, importados por ellos mismos de Holanda. Un botesito de jengibre en polvo y otro de cardamomo sin cáscara, más barato de lo que lo había visto en otras tiendas del estilo. Buen surtido con todo y que van comenzando. Juan Carlos (espero no me falle la memoria), el dueño, es un economista itamita que estudió gastronomía posteriormente y ahora se acompaña en la tienda de algunos libros de vinos para estudiar en sus ratos libres.
De ahí fuimos por unos cupcakes que un par de personas de la comitiva demandaban desde horas antes. Del otro lado del Parque México, sobre Chilpancingo y a media cuadra de Campeche, se encuentra Cupcakes by Tom. Un pequelo local con un par de mesitas donde venden pancakes y cupcakes (¿la diferencia es únicamente el tamaño?) y se prepara café y té. Sólo probé un cupcake de chocolate con crema. Debo admitir que estaba muy rico, aunque con tanto que me habían presumido los imaginaba aún más gloriosos. Una buena opción de postre en la Condesa que compite de cerca, tanto en ubicación como en sabor, con el Maque.
